Mantenimiento de piscinas

Limpiafondos | Bombas

Consejos para el mantenimiento de la piscina

Llega el verano, llega el calor y el tiempo libre. Y, con la llegada del verano, comienza la temporada de baño. Es el momento de aprovechar el mantenimiento de la piscina realizado a lo largo de todo el año.




Durante los meses de junio, julio, agosto y parte de septiembre la vida gira alrededor de este espacio. Ya sea privado o público, se convierte en el lugar de reunión de personas de todas las edades. Desde niños que juegan sin descanso dentro y fuera de la piscina, grupos de adolescentes que se reúnen para charlar y refrescarse, padres y madres buscando un rato de relax, y abuelos disfrutando del sol y el agua.

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La piscina es un veraniego microcosmos de nuestra sociedad. Se calcula que, en España, contando recintos comunitarios públicos, existen más de un millón de piscinas. Pero, para disfrutar de este espacio con garantías, es vital mantenerlo a lo largo del año con una serie de medidas y cuidados que garanticen su buen estado. Así, llegado el verano, se necesitará una ligera puesta a punto para disfrutarlo y sacarle el máximo partido.




Estas medidas harán que las piscinas continúen durante muchos años en perfecto estado. A la hora de empezar a usar la piscina cuando se inicia la temporada veraniega existen dos posibilidades: contratar los servicios de una empresa especializada o realizar una serie de pasos para disponer de una instalación perfecta para el baño.

Tu piscina, siempre a punto

Antes de inaugurar la época de baño es necesario revisar los posibles desperfectos de la instalación que se hayan producido durante los meses de inactividad. Es recomendable comprobar que las paredes y el fondo no han sufrido roturas. Es inevitable que algún azulejo se haya desprendido, se haya roto o aparezcan fisuras debido al uso del espacio en el verano.

También las bajas temperaturas en invierno pueden deteriorar la superficie. Con una buena resina epóxida o cualquier producto disponible en el mercado para la reparación de esta clase de materiales, se solucionan los daños sin problemas.




Se debe revisar el estado del equipamiento de la piscina para comprobar que funcionan correctamente la depuradora, los filtros y skimmers. Por precaución unas semanas antes de comenzar a utilizar la piscina será conveniente su comprobación. En caso de averías, se debe contactar con técnicos especialistas para su reparación o sustitución.

La limpieza de las paredes y el fondo debe realizarse con productos específicos. Habitualmente suelen ser ácidos especiales. Cuidado con utilizar jabón o productos no adecuados porque pueden producirse reacciones imprevistas al mezclarse con los productos químicos de protección y desinfección.

El elemento más indicado para limpiar paredes y fondo es un cepillo de cerdas duras que arrastre bien la suciedad incrustada. Mientras se realizan las tareas de limpieza de las paredes y el fondo, los filtros estarán en funcionamiento para recoger toda la suciedad que se desprende. El proceso de filtrado puede dejarse alrededor de unas seis horas para contar con un agua de gran calidad.

Como hábitos diarios de mantenimiento, se encuentra el análisis y regulación de los niveles de pH y cloro. Es muy importante retirar hojas y residuos de la superficie del agua y del cesto de la depuradora. Así se evitan atascos.




También es importante retirar insectos como abejas o avispas que pueden ser peligrosos para el baño. Por ello, y también para solucionar otros imprevistos, es conveniente tener un botiquín de primeros auxilios siempre a mano y cerca del recinto de baño. Los resbalones y caídas, sobre todo de niños, son muy habituales en algunas zonas.

Como hábitos de mantenimiento semanales está la limpieza de los skimmers, de paredes y fondo, el contralavado del filtro y de la depuradora y la reposición de las pastillas de cloro, entre otras tareas. Al finalizar la semana, se debe reponer el agua que se ha ido desbordando debido al uso. El agua tendrá que cubrir los skimmers hasta su mitad como mínimo.

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Mantenimiento invernal

Uno de los grandes errores que se cometen es no cuidar la piscina durante los largos periodos de inactividad. En épocas pasadas, durante los meses de invierno se tenía por costumbre vaciarla y limpiar las superficies en seco. Pero se trata de una medida poco ecológica, pues supone desperdiciar un gran volumen de agua en cada vaciado.

En la actualidad, esta práctica ha quedado en desuso gracias a opciones como el proceso de invernaje. Esta modalidad resulta mucho más económica y respetuosa con el medioambiente. De esta manera, se puede disfrutar todo el año de un agua limpia y perfecta para su uso.

¿Cómo se realiza el proceso de invernaje?

Es un proceso económico y nada complejo que requiere de una serie de pasos que garantizarán el perfecto estado del agua y de la instalación en los meses de invierno. Siguiéndolos, cualquier piscina estará en un estado óptimo para utilizarla todo el año.

Limpieza del fondo y paredes

Una de las opciones más utilizadas y prácticas para conservar en estado óptimo el fondo y las paredes de la instalación es contar con máquinas limpiafondos. Para una piscina particular de tamaño entre pequeño y medio existen modelos sencillos y económicos que garantizan un mantenimiento correcto.

Para piscinas de gran tamaño, lo ideal es utilizar robots electrónicos de última generación. Aunque su coste es elevado, garantizan una limpieza total de las paredes y el fondo de la instalación. Trabajan en todo tipo de superficies: suelos inclinados o líneas de flotación.

Otro eficaz sistema de limpieza son las esponjas que absorben residuos: se pueden introducir en los skimmers o dejar flotando en la superficie del agua para que absorban los residuos. Gracias a estos sistemas la piscina estará limpia y brillante todo el año.

Tratamiento del agua

Tan importante como el mantenimiento de la instalación, es el del agua. Debe asegurarse que la calidad del agua es la adecuada. Gracias a productos como los invernadores concentrados, se mantendrá el agua en condiciones óptimas. Una medida que impedirá que se formen bacterias, hongos o algas.

Cubierta protectora

Suciedad, hojas e insectos se acumulan en el agua deteriorando su calidad. La mejor opción es cubrir la superficie con una cubierta de lona protectora o plástico. Además, también es una buena solución para prevenir accidentes infantiles.

Para garantizar su duración y eficacia es recomendable tratar la cubierta con productos antimoho, ya que es una zona expuesta a la humedad. Además, la protección de una lona contribuye a evitar la evaporación del agua y mantiene estable su temperatura. Se trata de un material muy resistente, capaz de aguantar las inclemencias propias del invierno.

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Mantenimiento continuo de la instalación en verano

Si la piscina ha tenido un cuidado correcto a lo largo del año, con la llegada del verano tan solo necesitará un chequeo rutinario para mantenerla a punto y disfrutarla. Esta revisión comprende una serie de pasos clave para que el agua presente la calidad necesaria y que el baño sea gratificante.

Ajustar el pH del agua

Para disfrutar de un agua en perfectas condiciones debe regularse su pH. Así se obtendrá un agua limpia, clara y no dañina para la piel. El valor correcto del pH está entre el 7,2 y el 7,6. Este margen garantiza que el resto de los productos de mantenimiento que se aplican a la piscina funcionen con efectividad.

¿Qué sucede si no se respetan los valores de pH? Un pH demasiado elevado puede causar irritación en piel y ojos de los usuarios. Pero también puede alterar la composición de los productos desinfectantes e, incluso, puede provocar la formación de incrustaciones y afectar la claridad del agua. Por otra parte, un pH muy bajo produce corrosión y el deterioro del fondo de la piscina.

Desinfección del agua

Para mantener a raya la gran variedad de microorganismos que pueden convertir el agua en un foco infeccioso es importante contar con unos niveles adecuados de cloro. Se recomienda mantener el residual de cloro libre entre 0.5 y 1.0 ppm para que el agua se encuentre desinfectada.

El tratamiento del cloro previene de algas y logra que el agua permanezca clara y no se enturbie. Existen diferentes formas de tratamiento desinfectante: las prácticas tabletas de cloro, dispositivos de electrólisis salina o de tratamiento con oxigeno activo. Los fabricantes de este tipo de productos recomiendan dejar que actúen entre doce y veinticuatro horas. Así, las impurezas se depositan en el fondo y pueden recogerse después con el limpiafondos.

Es muy importante tener claro que durante la aplicación y acción de los desinfectantes no se puede utilizar la piscina para el baño. Es interesante mencionar los reguladores automáticos de cloro y pH. Se acoplan al circuito del agua y se encargan de hacer lecturas y corregir los niveles si es necesario.

Piscina libre de algas

Un alguicida usado de forma habitual mantiene alejadas a las algas de la piscina. En verano, gracias al calor, están más activas y aumenta su presencia. Si la temperatura del agua supera los 25 ºC es probable que se formen algas. Cuando el agua cambia su tono de azul a verdoso es síntoma de su presencia.

Las algas favorecen la aparición de hongos y bacterias que pueden causar trastornos y enfermedades a los bañistas. El tratamiento compartido del alguicida y el cloro aumenta sus propiedades y contribuye a la desinfección total del agua.



Tratamiento antical y fungicida

El agua dura dificulta las tareas de desinfección y la regulación del pH. Un buen producto antical sirve para mantener el agua en buen estado y alarga la vida de la depuradora y de los filtros. También los fungicidas son un elemento indispensable para la higiene del entorno de la piscina.

La humedad activa la proliferación de hongos. Debe ser obligatorio, sobre todo en piscinas públicas, el uso de calzado para evitar el contagio. Aun así, es muy recomendable utilizar fungicidas en las zonas de acceso a la piscina.

Agua limpia de turbiedad

Diferentes problemas como un pH alto, mala filtración o proliferación de algas, pueden hacer que las partículas de suciedad se acumulen y hagan que el agua se enturbie adquiriendo un tono blanquecino.

El floculante es un producto químico que agranda estas partículas para que el filtro pueda capturarlas. Las espesa para que se vayan al fondo y la máquina limpiafondos pueda recogerlas. El agua se clarifica y también elimina los iones metálicos oxidados.

Filtros siempre a punto

Tener los filtros limpios y a punto consigue que los productos que se utilizan sean más eficaces. La suciedad que se acumula en los filtros hace que baje la calidad del agua y reduce la efectividad de los productos químicos.

El filtro se debe mantener limpio, realizando contralavados, pero también se debe desinfectar la arena que contiene justo antes de empezar la temporada de baño. Igualmente es recomendable desincrustar la cal que se forma debido a la dureza del agua. Esta práctica se realizará varias veces al año. Los fabricantes recomiendan sustituir los filtros cada cinco años.

Pequeños trucos para tener siempre lista la piscina

En ocasiones, aparecen situaciones inesperadas que necesitan de respuestas rápidas para mantener en orden el espacio de baño. Si llueve o sopla mucho viento, es recomendable añadir una dosis extra de cloro de disolución instantánea. En caso de que caigan insectos, hojas o suciedad, el agua tendrá ayuda para mantenerse perfecta.

Otro imprevisto es que acuda a la piscina más gente de la habitual. Para ello será necesario actuar añadiendo cloro de disolución rápida y floculante. También se deberá incrementar el número de horas de filtración y, a continuación, pasar el limpiafondos.

Estos son unos consejos para mantener el lugar de baño en buenas condiciones. Un mantenimiento de piscina tanto en verano como en invierno para tenerla siempre a punto. Estas recomendaciones sirven para evitar sorpresas desagradables tras un tiempo de inactividad, como los fallos en la depuradora, los desperfectos en las paredes o el fondo, etc. Pero, sobre todo, para ahorrar tiempo y dinero manteniéndola con los cuidados adecuados durante todo el año. Y también, contribuyendo a la conservación del medioambiente, ya que también se ahorra agua.